Comunicado de ETA ante el Gudari Eguna.
Traducción al español por la RED VASCA ROJA del original en euskara del comunicado de ETA enviado a varios medios vascos el 25 de septiembre de 2002.
Nota: el Gudari Eguna conmemora todos los 27 de septiembre el fusilamiento por la dictadura fascista de Francisco Franco de los vascos miembros de ETA Txiki y Otaegi y de otros tres antifascistas comunistas: los españoles militantes del FRAP Baena, García Sanz y Sanchez Bravo.
En vísperas del 27º aniversario del Gudari Eguna, Euskadi Ta Askatasuna quiere hacer llegar a Euskal Herria sus reflexiones y análisis:
Los acontecimientos de este verano han hecho temblar a Euskal Herria. El ataque fascista del Estado español ha marcado ostensiblemente el jalón de un nuevo período: la democracia formal española, que tan poco respeto tenía ya antes hacia Euskal Herria, se ha desvanecido del todo. Lo que hay en España es una dictadura, bajo la apariencia monárquico-parlamentaria; y las fuerzas armadas españolas pusieron a Euskal Herria bajo la dictadura el 26 de agosto cuando cerraron por la fuerza la sede nacional de Batasuna en Iruña, la capital de Euskal Herria. En Euskal Herria hemos vivido durante veinticinco años la transición de la dictadura a la dictadura.
El objetivo de los poderes del Estado no es provocar el enfrentamiento entre abertzales, ni suprimir la autonomía de una parte de Euskal Herria mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución. La autonomía nació rota, coja y manca, tanto en Nafarroa como en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. La autonomía ha dejado sin amparo a Euskal Herria, tanto en Nafarroa como en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, así como en Lapurdi, Nafarroa Behera y Zuberoa.
El principal objetivo de ese ataque fascista consiste en intentar acabar con la izquierda abertzale, esto es, con la fuerza activa más firme, con el propósito de detener el proceso de liberación de Euskal Herria; porque la izquierda abertzale ha presentado propuestas e iniciativas precisas para liberar a Euskal Herria y las está llevando adelante. Porque la izquierda abertzale, por encima del somnífero que pretendía ser la autonomía y por debajo de la salvaje represión, ha mantenido y mantiene viva la posibilidad de una Euskal Herria libre.
La conducta de cada uno ante ese nuevo «Alzamiento» contra Euskal Herria, además de ser significativa, tiene una enorme importancia con vistas al futuro. En los primeros momentos de mayor urgencia, dejando a un lado su responsabilidad política, los partidos que forman el gobierno de Vascongadas, PNV, EA e lU, así como los sectores sociales que representan (MCC, Confebask, las autoridades de la Iglesia española en Euskal Herria y la caterva de funcionarios engordados a la sombra del estatuto de autonomía), han optado por colaborar con el Estado fascista. Como lo hiciera el gobierno de Vichy con Hitler, como los harkis [argelinos] con las fuerzas armadas coloniales francesas. Sólo hacen ademán de plantarle cara a España cuando se trata de proteger la «normativa» de su parlamento de papel.
Mediante el robo electoral del 13 de mayo de 2001 Ibarretxe ha querido hipotecar el futuro de Euskal Herria en el marco autonómico carente de salida, como con el Concierto Económico, estableciendo un nuevo pacto con España, con Aznar y con los poderes oligárquicos, en perjuicio de los ciudadanos vascos. Si entonces emplearon hábilmente el espantajo de la llegada de Mayor Oreja, ahora pretenden hacer lo mismo con la amenaza de la supresión de la autonomía, apartando a los abertzales de la defensa de Euskal Herria, de la construcción nacional y de la lucha por la libertad, para defender la trinchera autonómica, perdida de antemano, que nos mantendrá encadenados a España y Francia.
La situación es grave. Ésta es la lectura que hace ETA:
Euskal Herria, aun siendo por todas sus características un pueblo bien definido y distinto, vive bajo dos Estados y dividido en tres o cuatro administraciones, en una situación que lo condena a muerte.
Euskal Herria, gracias a la lucha de las últimas décadas y a la labor de reconstrucción, cuenta ahora con más posibilidades que nunca para alcanzar los instrumentos necesarios para asegurar su supervivencia y desarrollo.
Y esto es lo que queremos reafirmar:
Que el euskara no es la lengua oficial de Euskal Herria, que se ve atacado y arrinconado en la vida cotidiana, que todas las iniciativas que se emprenden en su favor se ahogan en la cicatería, que su supervivencia no está asegurada, y en muchas zonas puede desaparecer en poco tiempo debido a los ataque directos o a la escasez de la ayuda que se le presta. Y con el euskara está en riesgo la propia supervivencia de Euskal Herria, que si no es euskaldun no es nada.
Que en Euskal Herria no existe un sistema de enseñanza euskaldun, ni tampoco, en consecuencia, posibilidad de transmitir los valores básicos de la historia, la cultura y la identidad vasca. Que un día tras otro medios de comunicación, asociaciones e instituciones extranjeras nos imponen la cultura y los valores españoles y franceses disimulándolos con prefijos o sufijos "vascos".
Que los medios y capacidad de decisión fundamentales para el desarrollo socioeconómico de Euskal Herria no están en manos de la sociedad vasca, y que en nuestro país todas las relaciones socioeconómicas vienen dictadas desde el extranjero o por quienes mandan en nombre de poderes foráneos y privilegiados. Además de mantener la injusticia y la opresión, eso nos imposibilita de raíz a los ciudadanos vascos nuestro desarrollo como personas.
Que los ciudadanos vascos tenemos restringidos todos los derechos básicos en nuestro propio país, y que ni uno solo de los derechos que nos corresponden como ciudadanos vascos está reconocido y protegido; e incluso los derechos que nos ofrecen España y Francia se nos niegan desde el momento en que mostramos una voluntad firme y decidida de construir y liberar nuestro propio país.
Ante todo eso, esto es lo que decimos:
Que el reconocimiento en la totalidad de Euskal Herria y a todos los ciudadanos vascos de todos los derechos [que nos corresponden será lo que] traerá la libertad a nuestro pueblo y lo alejará de la muerte: la libertad básica, la total modificación de la estructura económica de nuestro país, la oficialidad del euskara en todos los terrenos y aspectos de la vida.
Que la legislación internacional, entre otras cosas, pero también la propia identidad de este viejo pueblo nuestro, sin más, exige el reconocimiento de esos derechos que son de justicia.
Que nuestro pueblo atraviesa una situación grave, y que es de una urgente necesidad alcanzar lo que se le debe y es suyo.
En consecuencia queremos hacer saber que hoy, como hace cuarenta años, seguiremos luchando contra quienes oprimen a Euskal Herria, mientras no cuente con instituciones legítimas y firmes que aseguren su supervivencia.
Los ciudadanos vascos tenemos que conseguir el derecho a la autodeterminación, a decidir y a llevar adelante lo que nuestro pueblo quiera, y en la totalidad de Euskal Herria. Eso es lo que traerá la superación del conflicto. Para que la paz sea completa, tiene que ser para toda Euskal Herria y para todos los ciudadanos vascos, no una paz parcial ni para sólo una parte.
España y Francia nos vienen con la determinación completa de aplastar para siempre a nuestro pueblo. Y también quienes pretenden renovar el pacto de opresión y subordinación hacia España han dejado claras sus prioridades y deseos: prefieren actuar contra el pueblo antes que defenderlo. El gobierno de Ibarretxe es un gobierno de vergüenza y traición para cualquier abertzale, que aplica a Euskal Herria el castigo diseñado por España.
En estos graves momentos es preciso que las fuerzas políticas, sociales, sindicales y particulares muestren la mayor responsabilidad y dedicación para llegar a la raíz del conflicto y dejar a un lado los intereses individuales y los análisis parciales. Para quienes están dispuestos a actuar en favor de Euskal Herria sin condiciones previas es momento de unirse y tomar decisiones, ya que no sólo el futuro, sino la victoria, la libertad de nuestro pueblo, está en nuestras manos.
En Euskal Herria,
Gudari Eguna de 2002.
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